27/1/09

- el mimo y Athal-wira, más que del cielo, de tierra

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Cada día es el principio de tan temido final. Todo parece estar desgastado pero no es cierto, aún cansado de esperar un pequeño mimo pervive, sólo. Mimo que esconde en lo profundo absurdos sollozos secos, allá donde un día la ilusión habitó su vacío.
Acaso sea que ya no hay tiempo para adormecer esperanzas que en apelmazados sueños se enreden hasta el amanecer .
Y, sin embargo todavía algo queda de una
cita caducada de dos arrugadas almas que se retuercen queriendo escapar de tan opaco destino, queda todavía atormentar con un extraño perfume la cordura y sentir solo un sonido, único, perdido en el corazón.
Más allá se ve el devenir de la bruma. Ccae el día y aquellos asombrosos habitantes ya no se empeñan en alterar tan peripatético paisaje, solo esperan, tras un momento borroso, el final.
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